Los agentes de viaje: Un modelo en transformación (2)

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Hace dos semanas quise adentrarme en uno de los temas de actualidad más comentados y que más preocupan, sobre la realidad que vive hoy el sector turístico, pero que por diversos e inquietantes motivos, parece pasar inadvertido. Me estoy refiriendo al nuevo modelo de distribución turística que se está fraguando como resultado de un profundo proceso de transformación económica, social, cultural y tecnológica.

El cambio nos está afectando a todos “por igual”, grandes y pequeños, independientemente de si nos encontramos dentro del sector vacacional o del viaje corporativo. Los últimos acontecimientos, como el caso del Grupo Orizonia, no han hecho sino evidenciar la gravedad de una situación que más bien podría ser el argumento de la novela de Gabriel García Márquez “Crónica de una muerte anunciada”.

Y es que los grandes cambios no surgen de la nada, al contrario, se fraguan poco a poco, a lo largo de los años, es un proceso lento, pero continuo en el tiempo. Hay que (querer) estar muy atentos a las señales que nos rodean, a los hechos y circunstancias que suceden, día a día, casi inadvertidos. De lo contrario caeremos, una y otra vez, en la eterna tentación de pensar que nunca nos va a pasar a nosotros porque somos muy listos y lo sabemos todo. En fin, hoy todo parece indicar que, una vez más, estábamos equivocados y sinceramente, con la honestidad que me caracteriza, debo reconocer que yo también caí en la trampa y ahora debo afrontar las consecuencias.

Lo pasado, pasado está y poco o nada podemos hacer por cambiarlo, por tanto, ¿cómo debemos actuar ante esta (nueva) situación?… Desde luego, no servirá de nada lamentarse y atormentarnos con preguntas del tipo ¿cómo no me he dado cuenta antes?¿por qué no actué a tiempo?, ¿qué he hecho yo para merecer esto?… Soy de los que opinan y defienden a ultranza que, después de todo, debemos ser prácticos y mirar hacia delante con (más o menos) optimismo y una (ahora sí) actitud proactiva. Asumir nuestros errores y aprender de ellos es la base para mejorar como profesionales y como personas. Entonces, volviendo a la pregunta, ¿cuál creéis que es la respuesta?… ¡Aprender, mejorar y evolucionar!

Evolucionar a través del aprendizaje y la mejora continua, todo ello sustentado sobre una base inherentemente tecnológica, son los nuevos retos que deberán afrontar los profesionales del sector turístico. La crisis agudiza el ingenio y nuestra capacidad de adaptación al medio, es cierto, pero en algunos casos no es suficiente con querer y necesitamos alguien que nos ayude dándonos un pequeño empujón, facilitándonos el camino, despejando algunas de las incógnitas e incertidumbres que nos surgen y que limitan nuestras actuaciones… ¿Cuál es la pieza que falta dentro de este puzle?… La apuesta por una formación especializada.

Hoy en día es una realidad que la tecnología, internet y las redes sociales han modificado los usos, costumbres y hábitos de compra de los viajeros, por lo que los distintos profesionales que forman parte del ecosistema turístico en su conjunto necesitan renovar y ampliar sus conocimientos para mejorar su competitividad.

¿Cuáles son los objetivos que debe perseguir este nuevo modelo de formación y aprendizaje? Yo lo tengo claro, si lo que queremos realmente es provocar un cambio dentro del modelo productivo turístico: los nuevos profesionales deben recibir una formación altamente especializada, con el foco puesto en la consecución de los siguientes objetivos:

  1. Identificar los retos y desafíos a los que se enfrenta la distribución turística a partir de un análisis crítico de la situación actual del sector.
  2. Definir las claves del nuevo consumidor para comprender la relación con el cliente a través de las nuevas tendencias en márketing online.
  3. Comprender los modelos de comercialización turísticaactuales (segmentación de clientes y especialización del servicio).
  4. Conocer en detalle el funcionamiento de las nuevas herramientas y plataformas tecnológicas y su impacto en el proceso completo del viaje.
  5. Fomentar la iniciativa y el emprendimiento para la puesta en marcha de modelos de negocio de comercialización turística, sostenible y rentable.
  6. Identificar oportunidades profesionales a través del análisis de los modelos actuales de empleabilidad dentro del sector.

No quiero acabar sin antes hacer una mención destacada a la innovación. Sí, habéis leído bien. No me podréis negar que innovar tiene muchas acepciones. Va más allá del uso habitual que le damos para hacer referencia a un entorno predominantemente tecnológico (smartphonestablets y APPs). Innovar también es mejorar en los modelos de gestión, crear nuevos procesos de aprendizaje, mejorar la competitividad fomentando la especialización,… Innovar es todo esto y mucho más, siempre y cuando se haga a través de la incorporación de mecanismos, recursos y soluciones novedosas y diferenciadoras que mejoren lo actual.

En las próximas semanas hablaremos de forma más específica sobre los diferentes modelos empresariales y profesionales que conformarán el panorama turístico de los próximos años. Como os podréis imaginar, todo girará en torno a la misma idea: Autoempleo y Emprendimiento.

Estoy completamente convencido de que el futuro del sector (y de todos los demás con predominancia en el PIB), se sustentará sobrenuevos modelos productivos basados en el emprendimiento. Daré una visión ampliada y concreta del modelo “Home Based”, de los modelos de asociación y franquicia, el nuevo modelo de las agencias online “Marca Blanca” y por último una visión acerca del nuevo modelo de servicios de viaje corporativo adaptado a pymes.

Muchas gracias.

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