¿El uso de dispositivos durante las reuniones reduce la productividad?

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El otro día llego a mis manos un interesante artículo publicado por el diario Expansión, en el que se hablaba acerca del uso de los dispositivos móviles “inteligentes” durante las reuniones internas de trabajo y el efecto negativo que éstos tenían sobre la capacidad de atención y concentración en las personas participantes. Al final del mismo se hacía referencia a un segundo estudio en el cual se exponía que el uso abusivo del correo electrónico y los SMS provocaban la pérdida de un 10% en el coeficiente intelectual de aquellos usuarios actualmente “enganchados” a sus dispositivos móviles.

Bien, vayamos por partes. Que el uso de dispositivos móviles nos hace más estúpidos,… ;-) es una realidad, pero de ahí a establecer una relación con la pérdida de un 10% del CI de sus portadores, me vais a disculpar, pero necesito algo más que un par de estudios de prestigiosas universidades de EEUU (financiadas por empresas interesadas), para que mi mente racional y científica termine aceptando esta hipótesis como meramente probable. Estoy de acuerdo que el uso indiscriminado (y a mi juicio necesario) de la tecnología nos afecta, de algún modo, en nuestras habilidades y aptitudes, pero eso no implica que podamos establecer una relación directa con la pérdida de inteligencia, en fin,… ¿No se suponía que eran teléfonos inteligentes?, jajaja, el mundo al revés.

En lo que a mi opinión respecta, en este caso, discrepo del autor. Tan sólo debemos observar a nuestros propios hijos, una generación nacida en pleno auge tecnológico, la era de los denominados “Nativos Digitales”. El manejo que hacen de la tecnología, la facilidad con la que se desenvuelven sin experiencia previa, la capacidad de abstracción, el desarrollo lógico matemático que les aporta, sinceramente más que pérdida de inteligencia, considero que nos la está aportando, en ámbitos diferentes, pero igualmente importantes.

Ahora bien como todo en la vida, los excesos nunca son buenos y debemos mantener un constante equilibrio, en este caso tecnológico. Volviendo al tema que nos ocupa, cierto es que en muchas de las reuniones a las que asisto en mi día a día, coincido con personas que hacen uso de sus terminales móviles y Tablets de un modo comedido (la mayoría), pero del mismo modo que otros, sin tanta capacidad de control, lo hacen de forma descontrolada.

Entonces, ¿Es posible encontrar una relación entre el uso de este tipo de dispositivos y su efecto negativo en nuestra productividad?,… Personalmente creo que sí. Al igual que cuando estudiamos, leemos o conducimos, necesitamos prestar la máxima atención para captar la esencia de lo que nos rodea, cuando estamos reunidos igualmente necesitamos disponer de todas nuestras capacidades: atención, retención, discernimiento,… y éstas solo entran en funcionamiento cuando existe una alta concentración.

Estar más preocupados del correo, las redes sociales o de ese mensaje del WhatsApp que nos acaba de entrar, sinceramente, además de ser una tremenda falta de respeto hacia el resto de interlocutores, necesariamente nos resta concentración y con ello, productividad y pérdida de percepción de los temas que se están tratando y de las soluciones que se están planteando. Realmente me pregunto, ¿Si el tema a tratar no va con nosotros o no nos interesa, para que asistimos?,…

Pero no todo puede ser tan malo y negativo, al contrario, la tecnología bien gestionada y correctamente aplicada, puede aportarnos un enorme valor y eficiencia durante el desarrollo de nuestras reuniones de trabajo. Por ejemplo, sin ir más lejos, ya no soy capaz de asistir a una reunión sin mi Tablet para tomar notas y apuntes, facilitándome posteriormente recordar los temas tratados, la elaboración de actas, etc. Existen además aplicaciones que permiten registrar, almacenar y gestionar todo el contenido de la reunión de un modo interactivo, con capacidad de almacenar las diferentes conversaciones, digitalizar la transcripción de notas y diagramas, etc. ofreciéndonos además un sistema de recuperación posterior de todo el contenido, incluso vinculando cada suceso con el minuto y segundo justo en el que sucedió.

Y como estos, existen otros muchos ejemplos del uso y aplicación de la tecnología para el aumento del beneficio y la mejora en la productividad de nuestras reuniones y organizaciones. Pero para no extenderme más y dado que me he prometido ser más conciso, si os parece dejamos para más adelante tratar en profundidad las posibilidades que tenemos a nuestra disposición. Mientras tanto y para terminar, quisiera compartir con todos vosotros el libro “Productividad para Equipos de Trabajo”, de Alberto Pena y publicado para su descarga en la Web de la Universidad de la Coruña (visitar enlace). En él podréis encontrar toda la información necesaria para aprender a trabajar en equipo (nuestra asignatura pendiente), a dirigir y fomentar la productividad dentro de nuestros equipos, con el objetivo de aumentar la eficiencia y eficacia, el bienestar personal y profesional y con ello, por supuesto, nuestra amiga la rentabilidad. Todo un reto dentro de nuestra sociedad actual y en el gobierno de nuestras organizaciones, ¿Qué opináis?

Muchas gracias.

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